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12-11-2021

12 de noviembre. D铆a Mundial de Visibilizaci贸n de la Obesidad.

Estimadas/os, les compartimos el escrito que nos han enviado desde el Área de Psicología de la Salud por el día mundial de visibilizacion de la obesidad:


Desde el AETE Ps de la Salud del Colegio de Psicólogos de Santa Fe, decidimos nombrar esta efémerides de esta manera para corrernos de términos como “Lucha” “en contra de” y comenzar a reflexionar sobre esta problemática desde otro lugar.

 

Durante mucho tiempo, la Obesidad ha sido tratada desde el modelo médico hegemónico como una enfermedad patologizante y estigmatizante, en muchos casos discriminatoria, en donde quienes la padecen, han sentido a lo largo del tiempo y las diversas situaciones, la mirada crítica, juzgadora e incluso violenta en muchas situaciones donde hay recurrido a la asistencia de profesionales de la salud.

 

Desde los años 70 en el mundo, se viene dando un movimiento de personas que intentan llevar un mensaje de diversidad, respeto y visibilización de los cuerpo diferentes, visibilizando la gordofobia y la violencia que la sociedad ejerce sobre quienes no tienen un cuerpo hegemónico.

 

Como profesionales de la salud mental pensemos las veces en las cuales un paciente o consultante se ha sentido angustiado o ha pasado por situaciones donde ha sido objeto de crítica y donde han ejercido sobre él/ella, mandatos acerca de cómo debe ser su cuerpo para que sea un cuerpo saludable.

 

Si bien quien padece de obesidad tiene mayor probabilidad de tener síntomas y alteraciones en su cuerpo como por ejemplo, alteraciones en el sistema endócrino, en el digestivo y en el cardiovascular, tenemos que reflexionar sobre la práctica de mirar al otro desde el lugar de “diagnóstico médico de obesidad”. No toda persona que no cumpla con un el IMC o cuerpo hegemónico debe ser considerada como una persona con obesidad, y no toda persona con obesidad debe ser considerada con una “enfermedad”. No olvidemos el malestar subjetivo y que para que exista el diagnóstico de obesidad, debe existir una previa evaluación no sólo del/la médico, nutricionista, sino también del psicólogo/a que evalúe si estamos ante la presencia de variables psicológicas asociadas a la enfermedad.

 

Desde hace años y desde esta mirada médica, el tratamiento para la obesidad se ha basado en dos pilares fundamentales:

1. Planes de alimentación hipocalóricos

2. Incorporación de la actividad física

Pero esta mirada estrecha y reduccionista no considera como los aspectos psicológicos juegan un papel decisivo. La obesidad se presenta como un síndrome conformado por factores etiopatogénicos diversos e interactuantes (la herencia genética, el sedentarismo, el comer excesivamente y las disfunciones metabólicas), pero se han descuidado los aspectos psicológicos y sociales. De ello se desprende, la necesidad del trabajo interdisciplinario para atender a cada uno de los detalles que inciden en esta problemática. El aislamiento, la pandemia y los cambios de hábitos que tuvimos este último tiempo, ha llevado a un incremento en las consultas sobre esta problemática y es fundamental que podamos cuidar el mensaje que estamos dando en relación a esto. Etiquetar, diagnosticar, a alguien como “obeso/a” implica no sólo un acto de violencia, sino también un falta de comprensión y conocimientos sobre aquel padecimiento subjetivo de cada ser humano.

Sobre que tenemos que pensar hoy?

-No hablar de dietas, sino de alimentación conciente

-No obligar a la actividad física ni mandar al gimnasio, sino invitar al movimiento diario

-No hablar de voluntad o de falta de ella, sino de motivación, hábitos, estilo de vida, creencias, historia y relación con nuestro comer, la familia y los mandatos, etc

-No seguir un modelo de cuerpo hegemonico, sino hablar del cuerpo desde la aceptación y de lo que hoy me permite estar y ser en este momento de mi vida.

 

 

- Lic. M. Agustina Viñuela Mat. Prof. 1071. Coordinadora A.E.T.E Ps. de la Salud.

- Lic. Camila Rios Mat. Prof. 2325. Miembro participante de A.E.T.E Ps. de la Salud

 

 

 

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